Carta a mi colegio…

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Carta a mi colegio…

Hoy queremos dejar en la web colgadas las cartas que nos han escrito dos antiguas alumnas, Maria del Mar y Ana Belen, compartiendo todos esos momentos que vivieron con nosotr@s.

Gracias chicas por hacernos revivir todo aquello y reforzar el camino que tenemos que seguir en la Educación.

 

 

Querido Colegio Santo Domingo:

Soy una chica que ha pasado mucho tiempo en tus aulas, allí en la calle Vistillas. Seguro que te acuerdas de mí, aunque hayan transcurrido ya unos seis años, porque sé que nos recuerdas a todos quienes hemos crecido en tus edificios de ventanas verdes y una estética que, en ocasiones, confunde a turistas  buscando a la Alhambra.

¿Qué, por qué te escribo? Porque no se me ocurre una forma mejor de agradecerte lo que has hecho por mí. Y perdona si no siempre fui demasiado agradecida… pero ya sabes cómo somos de adolescentes: baluartes de rebeldía, inconformismo y crítica. Siempre había algo por lo que protestar: “¿por qué tantas horas de clase?”, “¿por qué no más tiempo de recreo?”, “¿para qué sirven las matrices?”.

Y después de todo, aquí estoy, profundamente agradecida. Evidentemente, la familia también juega un papel muy importante, ¡pero no se debe olvidar todo el tiempo que pasamos en el colegio!

Gracias a ti aprendí que no hay un camino “estandarizado” hacia el éxito. Que el éxito no consiste necesariamente en ser un empresario rico o un reputado profesional. Que el éxito es multidimensional, camaleónico y variable. Y sobre todo, al alcance de todo aquel que lo persiga.

Existe la creencia de que hay personas “que se han hecho a sí mismas”. En una sociedad meritocrática como la nuestra, donde la cultura del esfuerzo y del omnipresente “yo” es uno de los valores predominantes, se tiende a hacer demasiado hincapié en el esfuerzo de uno mismo, lo que yo he conseguido. Voy a exponer mis argumentos, a quienes leáis esta carta, de por qué creo que esto no es así.

Es verdad que el esfuerzo es importante, que el perseguir nuestros sueños no es tarea fácil, que hay tramos en los que estás solo escalando para llegar a la cima. ¿Pero has estado solo siempre? ¿Y tus padres? ¿Y tu familia? ¿Y tus maestros? ¿Y aquél profe que te dijo: “tú puedes conseguirlo”? ¿Y tus actividades de por la tarde? ¿Los deportes, la academia de inglés o de guitarra? ¿Y todas esas personas que estuvieron contigo?

Tendemos a borrar de la foto a todos los que han estado siempre a nuestro lado una vez que hemos llegado a nuestro objetivo. ¿Cultura del esfuerzo? Sí. Pero no olvidemos que nunca estuvimos solos. Travis Hirschi, sociólogo estadounidense, esbozó una teoría en la que trataba de explicar por qué hay personas que ajustan sus comportamientos a lo que la sociedad espera de ellos, y por qué hay otras que no lo hacen. Y descubrió que cuantos más lazos tengan los individuos con otras personas o actividades que promuevan buenos valores, tanto más ajustarán su comportamiento a esos parámetros.

Pongo a Hirschi para darle respaldo científico a lo que siempre he pensado y lo que Ortega y Gasset definió: “yo soy yo y mis circunstancias”. Porque mi situación actual, con una beca de Doctorado en la Universidad de Granada, cada vez más cerca de mi sueño de ser profesora universitaria, se la debo sobre todo a mis padres y a mi Colegio Santo Domingo. A ti, querido Colegio:

Gracias por la formación académica que contribuyó a formar un pensamiento crítico.

Gracias por darme las herramientas para alcanzar mis objetivos y para comprender que quien alguien quiere, algo le cuesta.

Gracias por enseñarme los valores necesarios para ser una profesional competente y comprometida con la sociedad.

Gracias a todos y cada uno de mis maestros y profesores, por seguir vuestra labor aún hoy.

 

El fin de esta carta era el de agradecerte todo esto, pero también darte ánimos para que sigas formando y educando a personas competentes y valiosas. Que no te desanimes si no reconocemos a veces tu esfuerzo, o si no agradecemos lo suficiente a nuestros maestros.

A pesar de ello, sé que siempre permanecerás incólume y digno en el barrio del Realejo. Sé que continuarás tu tarea, tu propia escalada a la cima, moldeando vidas que de algún modo remarán siempre el barco de la insignia negriblanca.

De corazón, GRACIAS. Con todo el cariño del mundo,

Una antigua alumna.

 

 

 

 

Hace ya 7 años que terminé el colegio, mi colegio.  Es inevitable no sonreír cada vez que hablo de él.  Soy María del Mar Rodríguez, actualmente Fisioterapeuta y cada día después de trabajar me cruzo con la puerta del colegio Santo Domingo al volver a casa. Me vienen muy buenos recuerdos, siempre, aunque sí es verdad que algún bache tuve, el cual superé con creces gracias al apoyo de mis profesores  junto al de mi familia. Ocurrió en 1º de Bachiller, cuando de repente me vi con cuatro asignaturas suspensas en el primer cuatrimestre (una mala racha de estudiante), entré al colegio y lo primero que vi fue a mis cuatro profesoras esperándome, una por una, para que les diera una explicación. Yo pensaba que ese día no salía de allí y mucho peor imaginarme el volver a mi casa, mis padres al enterarse seguro que  no me darían ni de comer jeje,( no era una niña de 10, todo hay que decirlo, pero nunca había suspendido nada)  pero vi la luz gracias al empeño que pusieron en mi cada una de ellas, día tras día estaban conmigo y no pararon hasta que las superé sin problemas.

No puedo dejarme atrás una de las cosas que me marcó como alumna y como jugadora. Hace ya 15 años que juego al baloncesto, y tuvimos la oportunidad de disputar ese año la final de las Series Colegiales ACB (Competición a nivel nacional por colegios en la que quedamos finalmente 5ª de España) representando a nuestro colegio.  JAMÁS olvidaré a mis profesoras sentadas en primera fila con su pancarta animando a sus alumnas, al quedar campeonas de Andalucía en Málaga, al terminar el partido a la primera que llamamos fue a Esmeralda que nos recibió junto a las demás profesoras por sorpresa en el colegio al llegar del campeonato. Estábamos tan orgullosas de que nos apoyasen tanto dentro como fuera del aula. Eran parte de nuestra familia y por supuesto de la victoria.

Por eso quiero deciros que me quedo con los valores inculcados por cada uno de los componentes que forman este colegio, porque no sólo me formaron como profesional si no que sacaron todo lo mejor de mí, formándome principalmente como persona.

Me siento orgullosa de haber crecido con todos vosotros! Gracias a mis profesoras principalmente, siempre os recuerdo con un cariño enorme y cada vez que os vea pienso seguir dándoos un besazo enorme como bien os merecéis!

  Siempre estaré aquí para lo que necesitéis.

/ Destacado, General

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